Los Lobbies
Los lobbies son un elemento indispensable del panorama comunitario actual y un elemento indispensable de las democracias modernas. Mediante su actividad no buscan controlar de forma directa el poder político, sino influenciar o presionar sobre él, ya sea en el ámbito legislativo o ejecutivo de las organizaciones y administraciones públicas.
En cambio, estos grupos de presión todavía
tienen a sectores reticentes que los asocian a prácticas opacas y negativas para
la actividad legislativa, motivo por el que el debate sobre la regulación del
lobby es un asunto candente en cada legislatura. En este sentido, cabe
preguntarse si es necesario establecer mecanismos de regulación de estos grupos
o si realmente éstos son herramientas útiles para garantizar y defender
intereses específicos. Veamos con algunos casos.
En el modelo de gobernanza
de la Unión Europea (UE) y su proceso legislativo, existen también muchísimos actores de carácter
privado en todos los niveles. Además del
sector público, hay que tener en cuenta otros actores –como empresas y ONG´s,
entre otros– que participan e influyen en los
procesos supranacionales. Estos actores influyen en la fase de negociación política y en la de supervisión y verificación
del cumplimiento de las normas. De hecho, se ha creado una red muy densa de
instituciones internacionales de una cantidad y calidad sin precedentes, de
manera que los Estados nación pasan a estar sujetos a normas que no son las
suyas, a procesos que no controlan y, a veces, en los que no están de acuerdo.
El caso europeo es más ilustrativo, en tanto
que estos grupos de interés –público y privado– adoptan diferentes roles.
Principalmente, en calidad de iniciadora de las políticas, la Comisión Europea
apoya una densa red de grupos de expertos y comités consultivos, los cuales
operan en torno a políticas específicas que movilizan a los grupos de interés
más afines para aumentar así su capacidad de influencia interna en la
elaboración de la agenda y políticas comunitarias.
Dado que la globalización ha provocado la
transformación del multilateralismo y las organizaciones internacionales,
resulta una obviedad que la integración europea representa en el proceso de
integración una transición progresiva de soberanía estatal hacia una soberanía
compartida entre los Estados miembros y las instituciones supranacionales de
cara a la gobernanza política. Por tanto, la cooperación multilateral impulsada
por los Estados se ha distribuido por medio de grupos intergubernamentales y de
organizaciones internacionales que funcionan mediante redes políticas en temas
concretos. Es decir, estos grupos disponen de una clara influencia en la toma de
decisiones de grandes instituciones como, por ejemplo, del Parlamento Europeo.
En el marco institucional europeo, no sólo es
la propia estructura europea la que condiciona las estrategias y los
procedimientos formales e informales del Parlamento, sino que estos actores
-que actúan como puentes de comunicación entre el ciudadano y las entidades
supranacionales- juegan un papel determinante. Por ello, estos grupos juegan
diversas estrategias teniendo en cuenta cómo los procesos formales del
Parlamento Europeo y de su organización informal determinan la distribución de
los poderes legislativos, adoptando un comportamiento estratégico de los
intereses organizados de sus participantes.
No se debe olvidar que el principal objetivo de
estos grupos es el de ejercer presión en el Parlamento para influir en la
posición de negociación interinstitucional del mismo, la cual es definida por
el proceso de adopción del informe legislativo final. Aunque, como se ha visto
existen procedimientos formales regidos por normas institucionales para que
estos grupos presionen, también se llegan a acuerdos informales durante las
comisiones y entre los miembros del comité proporcionando así, distintas
oportunidades para influir en la evolución de la posición del comité
legislativo –ejerciendo presión en base a unos intereses organizados desde la
fase de modificación abierta hasta la fase final del proyecto de informe.
También se asocia sobre todo la representación
de los intereses de la sociedad mediante los lobbies –bajo una lectura de
intereses empresariales– durante los procesos decisorios de la UE en lo que
respecta a las políticas de regulación económica y social, a los grupos que
defienden intereses más sociales como los sindicatos o ONG´s, además de
organizaciones de representación de intereses territoriales –en clave regional
y local– como los Comités de las Regiones, los cuales también tienen acceso a
los centros de decisión a fin de reivindicarse y defender los intereses
específicos de cada grupo.
En este sentido, los grupos de cabildo –como
actores que forman parte de esta red– han adquirido un papel nuclear y
determinante en las estructuras, regulaciones y competencias del proceso de
decisión comunitario. El futuro de la Unión pasa por un marco de convivencia
que no puede ser otro que un sistema de redes multinivel, en el que estas
nuevas participaciones se refuercen mediante los canales de accountability, de participación y de
transparencia.

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